miércoles 11 de marzo de 2009

El tamaño de mis pies II

Tengo complejo de pies gigantes. Como ya he explicado, causan algunos problemas. Omití que tengo uno un poco metido para dentro y eso aún complica un poco más toda mi actividad psicomotriz por si no tuviera suficiente con tener gel resbaladizo invisible en las manos que permite que todas las cosas que toco se caigan o se me escurran o salgan volando. El apogeo es en la ovulación asi como la incapacidad para peinarme pero eso es otro tema.

Tengo una cena de princesas y cardos en el Casino de Madrid mañana por la noche. Tengo algún trapico en casa que me serviría pero prefiero ir de estreno, si es que encuentro algo. Recién salida de Mango, muy descontenta por cierto, me metí en una zapatería para ver si podía encontrar los zapatos perfectos para Trapito 1.
- UUUUUYYYYYYY cómo me gustan esos! Me sacas un 40 por favor? - solicité tremendamente amable.
La cara perro se escondió en el almacén a rebuscar y me sacó un 39. Qué pesadilla!!
- Pruebatelos, igual te valen - dijo ella.
- Bueeeeeno, si tu lo dices...-dije yo. Me quité bota y ug que olor a pie recalentao! Estaba como para ir de compras!
- Quieres una bolsa para el pie y te quitas el calcetín? - se ofreció ella amablemente sin cambiar mucho la cara.
La miré mientras negaba con la cabeza e intentaba meter la punta de mi pie encalcetinao y oloroso en el pobre zapato del 39. Ni hizo ni amago de entrar. Es más, si llego a meter el pie entero, me descalzan en urgencias.
Pobrecitos pies...

El tamaño de mis pies

El tamaño siempre importa. De hecho es cierto que cuando no importa es porque se carece de algo no? Bien. Tengo un 40 de pie y dejo esto claro para todo aquel que me quiera regalar un zapato, 40. No un 39 y medio, 39...no tengo ascendencia oriental y no me envuelvo los pies para que sean más pequeños.
El otro día estuve en una tienda de deportes, cuyo nombre no voy a dar, principalmente porque los dueños me caen bien y no tienen la culpa de que a alguno de sus empleados les lama el pelo una vaca. Entré a comprarme mis primeras botas de snow (son preciosas, no quepo en mi de alegría) y tuve la suerte de coindicir con Pelo Lamido. Flipadamente intentó averiguar mi numero de pie a ojo:
- Tu tienes un 39 - dijo PL.
- No, tengo un 40 - repliqué yo sonriendo y pensando, lo sé mejor que tú seguro.
-Que no, tu tienes un 39.
Pesaaaaaaaaaaaaaaao- Si tu lo dices...-dije pacientosamente. Flipao.
Sacó un instrumento que parecía de tortura de ratones pero resultó ser un metro de madera donde pones el pie!! Hacía mucho que no me medían el pie, jo.
- En efecto, tienes un 40 - dijo PL por vaca.
- ja ja -
A mi estas cosas se me notan en la cara y estaba haciendo un esfuerzo sobrenatural por no retorcer la cara, cuando me dice:
-Estas botas son estupendas (ojo! estupendas, no guais, geniales, de p.m, nono estupendas!) Además no hará falta que venga tu novio a atartelas.
- Ejem...creo que tampoco iba a venir eh?- casi le escupo al pelo. Yo creo no se habría notado.
Sali corriendo a pagar y corriendo al coche. Hay que ser subnormal.
Era lo que me faltaba ese dia.